Tal vez no tenga buen día porque un año más los políticos nos han convocado a su concurso de poltronas y tengo poca fé de que salga quien salga sepa cómo gestionar este ni ningún otro país de manera adecuada. Confieso que este sentimiento, creo que por muchas personas compartido, puede ser debido a que yo mismo no sabría qué hacer para gestionar los problemas del día a día y de futuro que tenemos ante nosotros y por eso me creo que los demás tampoco sepan qué hacer. Tal vez soy demasiado orgulloso. O ingenuo. O simple y llanamente no tengo ni idea de nada. Ante mi absoluto desconocimiento e impotencia imagino que debería delegar esos quehaceres en ellos, los políticos, que es lo que todo el mundo hace.
Saco todo esto a relucir porque me estoy acordando de la tan mal llamada Ley del Tabaco, enésimo ejemplo de una ley mal regulada, implantada y no digamos ejecutada. Cuando los ciudadanos se ríen de las leyes que sus políticos crean, que eso es lo que ha sucedido en este caso, sólo consiguen socavar la confianza que pudiéramos tener en ellos, al menos eso me ha pasado a mi hoy.

Humo de tacabo
Así que os dejo con un mensaje que un muy buen amigo mío me ha mandado esta mañana (tranquilo, amigo mío sigues siendo), pero que me ha caldeado hasta tal extremo que me he lanzado ipso facto a contestarle. Os dejo con ambos mensajes, empezando por el que me ha mandado:
Como licenciada en Medicina y en ejercicio activo de la profesión, no puedo defender el hábito del tabaquismo, pero sí exorcizarlo, pues hay que recordar que está demostrado un efecto beneficioso de tal producto, como por ejemplo sobre la enfermedad de Parkinson, el acné o el dolor abdominal. También hay que apostillar que existen otros factores de riesgo cardiovascular no menos graves que están consentidos por la Administración y que incluso disfrutan de días nacionales; ello es una contradicción, por no decir una tapadera de intereses.
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El colesterol, factor esencial de múltiples patologías, es el protagonista de días festivos como en Cataluña es el dijous gras, y el cava, en la misma localidad y fuente de ingresos en la industria del país, es el abanderado de cumpleaños y fiestas de Navidad. No hay que olvidar la cultura del vino tan extendida en la Península y zonas insulares.
La prohibición de fumar en los bares no es más que una variedad de la ley seca que se vivió en EE UU y llevará a la ruina a pequeñas empresas donde los ciudadanos, hostigados por la crisis, el estrés y la vorágine de una sociedad que nos vuelve locos, buscan refugio para tomar un café y fumarse un pitillo. ¿Fumar perjudica la salud? Cierto, pero también el colesterol, el alcohol, el estrés y sobre todo el paro. Y ya existen tres millones…
http://www.elpais.com/articulo/opinion/tabaco/otros/vicios/elpepiopi/20090228elpepiopi_9/Tes
y esto es lo que mis dedos han escupido cual autómata que se conoce sus propios argumentos de memoria:
Uff NO me calientes. Si yo bebo, como butifarra o me hincho a patatas fritas me lo como yo, allá yo con mis colesteroles y alcoholismos, a nadie molesto. Pero entrar en una cafetería y tener que salir porque allí no hay quien respire (último capítulo ayer noche) es una auténtica mierda, una falta de educación por parte de los fumadores y un abuso y atropello claro de mis derechos. Ya no se trata de si es sano o no, yo no me voy a morir por pasar media hora en un bar de pinchos tragando humo, eso ya lo sé, lo que pasa simple y llanamente es que aborrezco su olor, camufla el sabor, olor y aroma de lo que yo en ese momento quiero comer o beber, me obliga a dejar toda la ropa en la ventana toda la noche para que se airee y a poco que pase un par de horas así al día siguiente estoy casi sin voz.
Dime tú si hay derecho a eso.
Camuflar todo este pisoteo de derechos y reducirlo a los problemas de salud es tratar de ocultar muchos otros problemas y querer derribar nuestros derechos ocultando todos los demás inconvenientes que causa.
Ahí queda, para vuestra reflexión.